Las tardes están húmedas; otro otoño y otros árboles desnudos. Como Heráclito y Borges “nunca el mismo río”. Las manos se resisten al frío que va metiéndose en los huesos como un visitante molesto. Han desaparecido las trabajólicas hormigas que se llevan todo el azúcar o algún bistec que se quedó fuera del refri.
Me propongo este año leer toda la Biblia, desde Génesis al Apocalipsis. Alguien puede dudar de mi capacidad lectora y le voy a encontrar toda la razón. Leer es casi un artículo de última necesidad, según algunos. Para mí es de primera necesidad.
Leer es un don del cielo.
Necesitas ojos (otro día vamos a hablar de Jocelyn, mi amiga ciega).
Necesitas estar alfabetizado.
Y un libro.
Un libro que te lleve a otros mundos, que te haga viajar por países exóticos y mares procelosos (como dice una obsoleta canción). Un libro es el viaje más económico, bello y placentero que a Dios podría ocurrírsele.
Por eso dejó sus palabras en un libro -¡y vaya qué libro!- Y quiero saber qué piensa.
miércoles, abril 14, 2004
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Gracias.
Todavía no nos reponemos de una y viene otra, como una ola de imágenes que nos arrastran a la angustia y la consternación. Se nos mueve el p...
-
Apenas se empina en los 7 añitos. Bella como una muñeca saltarina; encantadora con esa risa. ¡Ah!, su risa ligera como ala de mariposa sob...
-
Dentro de un mes morirá, mientras tramita su jubilación. El lugar donde debe firmar su finiquito quedará en blanco y los pasajes a la playa,...
-
En las noches de invierno, las gélidas, toda la comunidad se arrebuja en lanas, braseros, estufas y cualquier adminículo moderno que provea ...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario