Dios no necesita a la religión ni sus ceremonias.
Más aún, no necesita alabanza.
Ni nuestras gastadas y superficiales palabras.
Él es suficiente a sí mismo.
Los fanáticos creen que su entusiasmo atrapará el Espíritu que sopla.
Error de interpretación.
Dios ama y busca sólo dos clases de personas.
Uno: alguien que se ponga en la brecha a favor de la tierra, o sea, un valiente que interceda y clame por el mundo (y vaya si lo necesitamos).
Dos: Adoradores. En Espíritu y de verdad. Individuos que hagan un espacio en la tierra para su magnífica presencia.
Lo demás es pura retórica. Bonita, pero estéril.
lunes, octubre 04, 2004
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Gracias.
Todavía no nos reponemos de una y viene otra, como una ola de imágenes que nos arrastran a la angustia y la consternación. Se nos mueve el p...
-
A los 12 años mi madre me llevó a la playa. Me sentí igual que Balboa cuando vio el mar Pacífico por primera vez. Y como él di gracias a Dio...
-
Aspiro a un día feliz. Perfectamente feliz. Un día sin televisión, ni siquiera de lejos. Un día sin ninguna radioemisora tocando discret...
-
Uno de los días más radiantes que recuerdo es cuando conocí Valparaíso. Se han llenado miles de páginas describiendo la belleza, la nos...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario