La voz se metía por la sangre invadiendo
Hipnotizando,
Ondulante, cibernética, soñadora.
Iba y veía a su antojo
Abriendo las cerradas puertas
Las heridas.
Concéntrica buscando
Hurgando la memoria colectiva
Besante
Al borde de la obscenidad.
Me dejé envolver como Eva
Como la mujer de sal en la ignisión
Sansón en brazos de Dalila
Betsabé en la mira
Todas las impudicias frente al mar
Al amanecer en el desierto
Todo
Piedra papel tijera
Juego lagrima vuelo
Y de pronto, la perversa mano,
Apagó la radio.
Para Santiago en Duna.
sábado, julio 03, 2004
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