martes, mayo 18, 2004

Alerces.

"El Alerce, de talla faraónica
debajo de cuyo tronco me gustó detenerme por el puro goce de un toldo que me cobija a mí, con toda mi familia de fantasmas
” (Gabriela Mistral, La Maderas).


Dios creo el alerce, los hombres la motosierra.
Allá en el Sur (paralelo cuarenta), húmedo, lluvioso y fértil, crecen los más bellos árboles en una exuberancia digna del paraíso. Junto a ellos, las aves; inocentes al lazo del cazador y a la depredación humana.
Y el alerce.
Declarado por los hombres Monumento Nacional.
Noble como una familia de antigua estirpe; duro como la roca más sólida; su madera es oro de la mejor ley. ¿Cuántos años se necesitan para que uno de estos árboles milenarios llegue a ser adulto? ¿Doscientos? ¿Quinientos? Tal vez más. Sólo imagínate, los alerces que hoy trozan para madera y los cortan indiscriminada e ilegalmente, ya habitaban el Sur a la llegada de los españoles. O sea, hace quinientos y más años.
¿Cuánto necesita un infractor para cortarlo?
Cinco minutos.
Se echan al bolsillo el Decreto 490, a los Defensores del Bosque Chileno, y todo el patrimonio de la humanidad, por unos cochinos (y bastantes) dólares.
¡Y hasta los promueven por Internet!
Según Carlos LeQuesne, experto en el tema, científico de la Universidad Austral (Uach), "el alerce es como un libro; la historia ambiental de esta parte del planeta está escrita en sus anillos. Es un rompecabezas que se construye a partir de árboles vivos y muertos", dice.
El Alerce es único.
Investigaciones dendrocronológicas (análisis de los anillos de crecimiento) realizadas a un tocón en 1976, determinaron una edad de 13.622 años, que lo ubican como la segunda especie más longeva del planeta.
El tronco del alerce crece un centímetro de espesor cada 15 o 20 años, puede llegar a medir 50 metros de altura y vivir hasta cuatro mil años.


Ya lo dijo Rubén Darío, ácidamente: “El hombre es un lobo del hombre”
En este caso lo es también del Alerce.

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Gracias.

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